En realidad la calle no está dedicada a una persona que ocupara este cargo, sino que representa a un rango militar creado expresamente para una situación especial.
Durante la Guerra Civil Española el bando sublevado ante la necesidad de remediar a tiempo la escasez de mandos promociona a este empleo individuos capacitados. Su formación fue rápida rompiendo momentáneamente moldes reglamentarios que no eran adaptables a las necesidades del momento.
Durante la Guerra Civil Española, el término de "alférez provisional" se acuñó para aquellos oficiales que, dadas las numerosas bajas que se producían en el cuerpo de oficiales del bando sublevado a medida que el conflicto se prolongaba, se alistaban voluntariamente en el ejército y obtenían directamente el empleo de alférez por tener una formación media o superior. Todo ello para suplir a la oficialidad de carrera.
La Junta de Defensa Nacional, instalada en Burgos, publicaba su decreto número 94 en el mes de septiembre de 1936, instituyendo la figura. Se creaban así oficiales "improvisados" para suplir la escasez de mandos intermedios. El término "provisional" derivaba del hecho de que su compromiso de enganche al ejército se limitaba a la duración de la guerra.
Viejos conventos, antiguos palacios y varios cuarteles se utilizaron como academia para las primeras promociones de alféreces provisionales en Burgos, Sevilla, Granada, Fuencaliente, Ávila, Pamplona y Dar Riffien (Tetuán, Marruecos ). Allí, tras un corto período de formación (en ocasiones cuatro semanas, en otras se alargaba hasta siete), los alféreces se convertían en jefes de sección, y podían ascender a teniente por actos de combate. En sus filas se contaban numerosos universitarios, maestros de las escuelas normales, escuelas técnicas o estudiantes de enseñanza media. Cabe destacar a la bautizada como "Quinta del S.E.U.", integrada por los estudiantes voluntarios que estaban afiliados a la Falange y al carlismo.
El distintivo de los alféreces provisionales, a cuyo mando estaba el general Orgaz, consistía en una estrella de seis puntas, colocada sobre un rectángulo de paño negro en la guerrera, camisa o cazadora. Este rectángulo fue llamado parche o estampilla, y de ahí viene el nombre de "estampillados" con que se conocía a los provisionales tanto en la zona nacional como en la republicana.
Los alféreces provisionales, fuese por su juventud o por su fuerte ideologización, se distinguieron por su arrojo, lo que produjo un altísimo número de bajas entre ellos (incluso se acuñaban aforismos: "alférez de complemento, cadáver al momento", o "alférez provisional, cadáver efectivo"). Tal como proclamaba la primera convocatoria que apareció en el Boletín Oficial, debían servir "con preferencia en las que forman parte de las columnas en operaciones". Dicho arrojo se tradujo en medallas y galardones personales: se llegan a contabilizar once cruces laureadas y 236 medallas militares individuales. Seis de los recompensados con esta condecoración la lograron en dos ocasiones.
La mayoría de las ciudades de España, una vez ganada la guerra por el bando franquista, dedicaron una calle, en singular, en reconocimiento a todos ellos, al Alférez Provisional.
fuente: wikipedia